“Una canción más y a la cama”. Así me pasé dos horas tras las uvas el pasado 31 de diciembre. Tenía que madrugar y no quería que se me hiciera tarde, pero no había manera de apagar la tele.

Cachitos de hierro y cromo, el programa de televisión que se define a sí mismo como “un viaje musical de la 2 y Radio 3 a las entrañas del archivo de RTVE” ha vuelto a ser, un año más, el líder indiscutible de la Nochevieja tuitera.

La fórmula del espacio, que ya ha cumplido 5 años, es aparentemente sencilla. Breves fragmentos de vídeos musicales de la historia de RTVE, organizados por temáticas. En su parrilla puedes encontrar desde un programa sobre rumba hasta un especial Black Music, pasando por uno dedicado a los animales.

La selección musical es excelente pero la vuelta de tuerca está en el microcopy, o lo que es lo mismo, en los breves rótulos que aparecen sobreimpresos en cada vídeo.

Son frases que te informan, te hacen reír a carcajadas y, sobre todo, impiden que apartes los ojos de la tele, aunque sea para tuitear.

Conocen a su público

¿Sabes cuando lees o escuchas algo y piensas que se ha escrito pensando en ti?

Ese es el secreto del buen copywriting. El equipo de Cachitos conoce a su audiencia y no pierde ocasión de hablarle a ella.

Puede que me equivoque, pero yo diría que el cliente ideal de Cachitos (no confundir con su público objetivo) creció escuchando la música de los 80 y se enamoró con la de los 90. Es educado, seguramente tiene formación superior y cultura musical. Tiene sentido del humor y aprecia la fina ironía. Ya no es un niño y disfruta, no sin cierta nostalgia, recordando el mapa sonoro de su vida.

Cachitos enseña, cachitos entretiene

Engancha y funciona. Si una canción no te gusta, no pasa nada porque termina rápido. Si, por el contrario, es de tus favoritas, dura lo suficiente para que cantes un poco… y te quedes con las ganas.

Y, lo más importante, no te puedes despistar, o te pierdes el comentario.

El cerebro humano reacciona a la sensación de escasez y de urgencia.

Tienes unos segundos para reconocer la canción, el nombre del cantante, y hacerte tu propia composición de lugar. Después viene el rótulo con el nombre, el título, el año y el tan celebrado comentario.

Sea como sea, mola: 1) Si no tiene nada que ver con lo que se te pasa por la cabeza, el efecto sorpresa te cautivará. 2) Si es exactamente lo mismo que habías pensado tú, ya te tienen pillado.

Humor

Nuestra mentalidad se caracteriza por reírnos de absolutamente todo. No hay más que ver los comentarios en Twitter cada vez que se produce una noticia relevante.

El microcopy de Cachitos tiene esa justa medida de ingenio y mala leche que provoca carcajadas, pero no escuece. El pelo, la ropa, los decorados, la realización, todo se comenta con ironía y un toque de culturillas que solo ellos se pueden permitir.

Cercanía

Estás en el salón de tu casa, viendo la tele con tus colegas. Imagínate los comentarios que harías si sale, por ejemplo, un vídeo de Locomía.

Pues ese es el tono de los rótulos de Cachitos. Como si el copy estuviera con vosotros en el sofá. El colega ocurrente, el culto, el que sabe un montón de música. Con el que aprendes y te partes de risa. Ese.

Cachitos fusiona la televisión más clásica con el lenguaje de la red 3.0. Una fórmula perfecta dirigida a una generación que se mueve cómodamente entre ambos mundos.

Una generación que no saldría en Nochevieja ni aunque le paguen, pero que agradece ver algo divertido, pachanguero y sin embargo de calidad, en la tele.

El microcopy está en todas partes

Desde el asunto de un email, hasta los menús de tu web, pasando por los pies de foto, el microcopy está mucho más presente de lo que crees.

Merece la pena prestarle atención y aprovechar su potencia porque, a diferencia de otros textos, el microcopy sí que se lee y puede marcar la diferencia entre enamorar o aburrir.

Feliz Año 2018 y, si te ha parecido interesante, ¡comparte!

Fotos: RTVE