La confusión entre “deber” y “deber de” es de las más extendidas en nuestro idioma. Y la cosa es que ambos verbos tienen un significado totalmente diferente.

Me llama muchísimo la atención que la mayor parte de los políticos sean incapaces de utilizarlos de forma correcta. Pero no solo ellos, también periodistas, actores, escritores y personajes públicos que hablan y escriben de maravilla, meten la pata en este punto.

Vamos a ver si esta breve explicación te ayuda a distinguirlos de una vez por todas.

Deber (¡SIN DE!)

Deber: es una OBLIGACIÓN.

Es algo que tengo que hacer, sí o sí. Es mi DEBER.

Puedes sustituirlo por “tener que” o “estar obligado a”

Ejemplos:

Debo ir a trabajar.
Debes escuchar a tu audiencia. 
Deben respetar el mandato de sus votantes.
Debemos ser solidarios con los más vulnerables.

Deber DE 

Deber DE: es una SUPOSICIÓN.

No estás seguro al 100% de lo que dices, pero crees que es así.

Ejemplos:

Debe de ser Noruega (nunca has estado, pero esa aurora boreal…)
Debe de ser su hijo (se parecen mucho y se llaman igual)
Debo de tener alergia (estoy estornudando y no me he resfriado)
Debemos de haber cogido la salida que no era (nos hemos perdido, aunque no sabemos en qué momento)

Si ya te has aclarado, no hace falta que sigas leyendo

Las frases que he puesto como ejemplo no funcionan sin el “de”. Vamos a verlo:

  • Deben ser las 3: NO EXISTE. Sería como decir “Es obligación que sean las 3”.
  • Debo tener alergia: ¿En serio? ¿Estoy obligada a tener alergia?
  • Debe ser su hijo. Sería tanto como decir que está obligado a serlo. NO FUNCIONA.
  • Debemos haber cogido la salida que no era. NO EXISTE.

¿A ti también te cuesta distinguirlos? ¿O tienes algún truco para hacerlo?

Deja algún ejemplo más y comparte si te ha parecido útil.